La mayoría elige dónde comprar por la ubicación en el mapa, no por lo que hay debajo del mapa. Es comprensible: el mapa se ve, y lo demás hay que ir a buscarlo.
El patrón que veo repetirse es siempre el mismo. La decisión se toma con emoción y se justifica después con lo que diga el asesor en turno. No es falta de inteligencia — es que la información correcta no estaba sobre la mesa en el momento de decidir.
Cada uno de esos cuatro puntos se puede verificar. El uso de suelo, en la ventanilla que corresponde. El tipo de suelo y su implicación sísmica, en el atlas de riesgos de la ciudad. Los planes de desarrollo, en las publicaciones oficiales. Y el comportamiento del precio, contrastando series históricas contra la inflación del periodo en vez de contra una promesa.
No trabajo con inventario y no cobro comisión por cerrar una operación. Mi trabajo es que tengas esa información antes de decidir, no después.