Lo sé porque me pasó a mí. No leí el contrato completo antes de firmarlo.
Fue mi primera operación como intermediario, en Narvarte. Conocía la zona, conocía al comprador, conocía al vendedor — y esa confianza acumulada me hizo saltarme el paso que nunca debí saltarme: leer cláusula por cláusula antes de decir que todo estaba en orden.
No pasó nada grave. Pero pudo no pasar nada grave por suerte, no por proceso, y esa diferencia es la que no me puedo permitir con un cliente.
Ese error es parte de por qué Criterio Inmobiliario existe con la estructura que tiene. Un broker tradicional cobra comisión cuando la operación cierra: su incentivo es que firmes, no que revises cada cláusula con calma. Yo cobro por el análisis, no por el cierre, así que no tengo ninguna razón para apurar una firma. Y aun así, en mi propia operación, la presión del momento casi me gana a mí también.
Por eso el método incluye una etapa explícita de viabilidad y riesgo antes de la decisión — no después, no mientras firmas. Es más lento. Es exactamente el punto.